El Camino de Santiago de invierno, Camino Sur, por el Bierzo

Apuntes históricos

Ponferrada, Puente Boeza, Toral de Merayo, Rimor, Villalibre de la Jurisdicción, Priaranza del Bierzo, Santalla del Bierzo (Balcón del Bierzo), Rioferreiros, Villavieja, Castillo de Cornatel, Paradela de Muces, Borrenes, Médulas y Puente de Domingo Flórez. Nombres propios en el itinerario del Camino de Santiago de Invierno.

Camino de Santiago de Invierno

Partiendo desde el albergue de peregrinos de Ponferrada, antes de coger la calle que nos lleva al castillo de los Templarios, se debe ir hacia la izquierda en dirección hacia El Puente Boeza. Es en esta población, a la que le da el nombre su puente y su río, por donde se atraviesa el río Boeza para empezar este tramo del Camino a Santiago, denominado Camino de Santiago de Invierno.

La Historia nos ilustra de esta manera:

Se empieza a caminar por una senda que dio paso a caminantes de todo tipo: reales, segadores, peregrinos y viajeros.

El caminante que viene de Castilla y ha elegido pasar por Molina Seca, se acerca a Ponferrada por el paso la barca o por un viejo puente en el lugar de Pomboeza. Llegado a este último lugar, el caminante, sin atravesar el río Boeza lo acompaña hasta que se une al Sil.

Continúa por términos del desaparecido pueblo de Pajariel y se dirige a Riocunco, último paraje de la jurisdicción de Ponferrada. Del otro lado del arroyo de Recunco, empieza la Tenencia de Úlver (más tarde se llamará Merindad de Cornatelo).

El caminante por el valle de Recunco se dirige hacia la fortaleza de Cornatel. Desde sus muros se ve claramente el término de A Brea y más arriba los picachos de Las Médulas, que son demarcación de Ribera y Cabrera (luego se llamaría Ribera de Escontra, dependiendo del Merino de Cornatelo).

Después de Las Médulas, y bajando una cuesta pronunciada –Valdebría-, se llegaría al puente sobre el río Cabrera. El caminante se encuentra en la localidad del Puente de Domingo Flórez, último pueblo del Reino de León.

Este Camino de entrada a Galicia es muy importante.

Los estudios realizados confirman que coincide con tramos de vías romanas (recordemos que pasa al lado  de la explotación aurífera de los romanos en Las Médulas) y, también, de caminos reales (se hace alusión al Camino Real de La Coruña que, al pasar por Valdeorras, se une al Camino Real de Lugo-Valdeorras, en la comarca del Lor).

Este Camino a Santiago se usa, sobre todo en invierno (de ahí su nombre: Camino de Santiago de Invierno), porque por el Camino Francés a su paso por El Bierzo, cuando la temporada es muy lluviosa, se deben atravesar ríos muy caudalosos que están acondicionados con malos pontones. Hay necesidad de puentes en su paso por Cacabelos, sobre el río Cúa, o por Barcena del Río. Por todo esto es más cómodo atravesar la Tenencia de Úlver, o Merindad de Cornatelo, ya que sólo se atraviesa el río Cabrera en la localidad del Puente de Domingo Flórez y el Sil en a Pontóriga de Sobradelo.

El Camino varía a lo largo de los tiempos.

Aunque no de forma significativa, el Camino, varía su trazado en función a la importancia de las poblaciones que hay más cercanas a su itinerario natural. Una crónica del siglo XVIII (7 de noviembre de 1755), relatada por Fray Martín Sarmiento, nos describe su viaje desde tierras gallegas hasta Molina Seca por este camino:

“…salí del Puente Domingo Flórez…A Hermita [sic] de San Roque-Cuesta de Valdebría. Izquierda Quereño… Médulas, feligresía. Pasé por el lugar y las torres de tierra colorada están a la derecha sobre el lugar… Al acabar la cuesta de Las Médulas, se ve a la izquierda el lago de Caruzedo, y un pantanoso valle de oriente a poniente. Borrenes feligresía. Vese a la derecha el Castillo de Cornatelo, en un castro.- Cuesta, baxada de Borrenes…- Río Ferreyros.- Santalla…- Prearanza.- Villalibre feligresía. Medio día Río Oza (que viene de Montes) y río arriba el lugar de Toral.- Ponferrada. La dexe a la izquerda entre los dos ríos y dos puentes.- Campo.- Molina Seca. Noche”En el siglo XIX, en 1866, se mantiene el mismo trazado, según el Libro de Actas del Ayuntamiento de Ponferrada:

“…Que se proponga al Gobernador la reparación del camino ordinario que partiendo de esta villa pasa por Toral de Merayo, Priaranza, Villalibre, Santalla, Borrenes, Las Médulas y termina en El Puente de Domingo Flórez…”

No siempre fue así, hubo una época en que Rimor fue una población más importante que Villalibre y, debido a eso, por allí pasó el camino.

EL CASTILLO DE CORNATEL (CASTILLO DE ÚLVER O CORNATELO)

Por donde siempre fue obligado el paso del Camino, era por las puertas del Castillo de Cornatel. Es normal la afluencia de caminantes por sus puertas buscando protección, como sucedía desde tiempo inmemorial.

Los Caballeros Templarios –protectores de peregrinos– estuvieron en este castillo desde el año 1213 hasta la extinción de su Orden en el 1312.

Hasta 1543, año en que se queda deshabitado el castillo, el Camino había discurrido desde el valle de Recunco hacia el Castillo; a partir de esa fecha, pero no de golpe, sino poco a poco, durante las últimas decenas del siglo XVI y mediados del XVII, el Camino Real abandona su paso por el Castillo de Cornatel y lo hace por donde relataba Fray Martín Sarmiento.

EL HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN.

Al ser el Camino paso de peregrinos, para ellos, se fundó el hospital de Nuestra Señora de la Consolación. El hospital de la merindad estaba ubicado en Borrenes, en pleno Camino Real, en el lugar conocido hoy como Hospital de Abajo. Consistía el Hospital en una Ermita, llamada de Nuestra Sra. de la Consolación, y la casa del Hospital.

Es posible que se construyera entre los años 1570-1580, probablemente, debido al reciente abandono (en 1543) del Castillo de Cornatel.

El Abad de la Colegiata de Villafranca, en sus habituales visitas a la iglesia de San Vicente de Borrenes, da instrucciones para que se acondicione, a pesar de los escasos medios, algún espacio para los peregrinos. Así queda escrito en 1701: “Se reedifique el Ospital… y lo mismo la casa con quarto alto para el ospedaje de los pobres peregrinos…

Ittem mando que a los pobres estando enfermos les dé todo lo necesario y a los peregrinos un par de guebos o sutento necesario para la comida…”.

En el Hospital se acogían a los transeúntes enfermos, pero, sobre todo a los peregrinos. Datos de 1753, para elaborar la Única Contribución, dicen así: “…en este dicho lugar sólo ai un Ospital que sirve para dar posada a peregrinos…”.

Por ser Borrenes un nudo importante de comunicaciones, siempre había enfermos en el Hospital. Algunos fallecían y eran enterrados en el cementerio del propio Hospital. Entre ellos, había peregrinos:

“En 25 de diciembre de mil i setecientos y catorce años… sepulté un peregrino en el Ospital deeste lugar francés…”.

“En… mil i setecientos y quince años… sepulté un  pobre alemán…”

“En… mil i setecientos y veinte i nueve años… sepulté a José Dorado, sargento, en el Ospital, que pasaba a la ciudad de Santiago por inválido…”.

Estos textos son una adaptación, en algunos casos literal, de las siguientes publicaciones:

  • Guía de Serafín Álvarez Garnelo: “El paso de peregrinos por el Hospital de Borrenes”.
  • Web del Exmo. Ayto. de Ponferrada.
  • Web de la Fundación de Las Médulas.